
En las relaciones de pareja es común observar una dinámica repetitiva: uno de los dos busca activamente hablar y resolver el conflicto de inmediato (a veces presionando o reclamando), mientras el otro se abruma, se encierra en sí mismo y prefiere distanciarse temporalmente (haciendo ley del hielo o evasión).
Esta dinámica no ocurre porque no se amen, sino por el choque de sus estilos de apego. El apego ansioso reacciona al miedo al abandono buscando cercanía extrema y respuestas inmediatas. El apego evitativo, por su parte, reacciona al conflicto o a la cercanía abrumadora distanciándose para regularse de forma independiente.
Cuando el ansioso presiona, el evitativo se aleja más; y al alejarse el evitativo, la ansiedad del ansioso se dispara, empujándolo a reclamar con mayor intensidad. Esto crea un ciclo destructivo e infinito de persecución y distanciamiento que genera un profundo desgaste emocional en ambos.
Romper este bucle requiere comprender que la conducta del otro no busca herirnos, sino sobrevivir al malestar. El miembro con apego ansioso necesita aprender a pausar e ir a su caja de herramientas de autorregulación emocional. El miembro con apego evitativo necesita aprender a comunicar su necesidad de espacio sin desaparecer de golpe: 'Me siento abrumado, necesito 15 minutos para calmarme y luego conversamos'.
A través de la terapia de pareja y el enfoque de mentalización, ayudamos a ambos a ver más allá de la reacción defensiva del otro, a comprender sus propios miedos de apego y a construir canales de comunicación seguros que fortalezcan la confianza en el vínculo.
Dar el primer paso es lo más valiente que puedes hacer por ti. Estoy aquí para acompañarte en tu proceso.
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