
El duelo es la dolorosa respuesta de nuestra mente y cuerpo cuando perdemos algo o a alguien que amábamos profundamente. Puede ser la muerte de un ser querido, el final de una pareja, o la pérdida de un trabajo importante.
Solemos escuchar sobre las clásicas 'cinco fases' del duelo, pero la psicología moderna entiende el duelo no como una escalera lineal, sino como olas en el mar. Habrá días donde el agua esté en calma, y otros donde llegue una tormenta repentina, y eso es normal.
Es vital entender que el duelo no es un problema médico que se deba 'curar' o 'resolver' rápido. El duelo es un testimonio del vínculo; duele porque importó. La presión social por 'superarlo rápido' genera culpa sobre el propio doliente.
El mejor enfoque es aceptar todas las emociones que vengan sin tratar de apaciguarlas artificialmente. Apoyate en tus redes de contención, habla al respecto cuando te sientas listo y permítete vivir a tu propio ritmo.
El acompañamiento psicológico en el duelo no acelera el proceso, pero te proporciona un espacio incondicional donde puedes desarmarte con la certeza de que habrá alguien acompañándote.
Dar el primer paso es lo más valiente que puedes hacer por ti. Estoy aquí para acompañarte en tu proceso.
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